dimecres, 28 de novembre de 2007

Chéjov asesinado en Barcelona







Querido Gabriel,
Pues si esta es mi opinión después de haber asistido a la representación que la compañía de doce actores argentinos ofrecen en el Lluire de la obra ‘Un hombre que se ahoga’ con dramaturgia y dirección de Daniel Veronese versión libre de ‘Las tres hermanas’ de Antón Chéjov
La función esta planteada sin ningún respeto a la obra original estrenada en 1901 y ofreciendo todo tipo de cambios sin ton ni son, todos los personajes cambian de sexo o sea que los personajes femeninos son interpretado por hombres y viceversa, la obra ya no transcurre en una dacha de clase media alta en decadencia sino que no transcurre en ninguna parte pero eso si vestida a lo okupa siglo XXI muy a lo banlieue de Paris, los textos son gritados o susurrados para que no se puedan escuchar y unos textos se sobreponen a los otros con lo cual la comprensión se hace dificilísima.
Que Isabel la Católica me perdone pero no puedo resistir la escuela interpretativa de los actores argentinos, son siempre amanerados por culpa de una dosis de desmesurada trascendencia que aplican a cada una de las frases, son siempre enfatuados y pretenciosos, como de vuelta de todo y poseedores de la verdad absoluta, esto en esta obra está potenciado a unos limites difíciles de digerir.
Todo el espíritu de la obra de Chéjov se pierde en un devaneo inútil de hacer un teatro moderno, he leído que esta es la obra que triunfó en el festival de Temporada Alta del año pasado, pobres de nosotros! Como seria el resto?
En la función de anoche la media de edad de los asistentes era de 35 años o sea gente joven, no hubo ningún silencio de los que se producen en las obras de este tipo motivado por la emoción del drama de los protagonistas, ah esto sí, hubo mucha risa, todas las salidas de tono a lo porteño fueron premiadas con risotadas que no venían a cuento en absoluto, en fin una función deleznable y un director a no olvidar para no reincidir en el intento.
La obra tenía una duración según el programa de una hora treinta minutos pero el dia de autos solo duró una hora veinte minutos, se ve que dependiendo de las aceleraciones que le dan al pobre y desabrido texto la cosa se acorta por puro capricho.
Premio especial de papanatismo a casi toda la crítica de Barcelona que ha resaltado la bondad de esta función y en algún caso recomendado a no perderse por ningún motivo. No entiendo nada.